In Riffs We Trust

Confiar, confiar, lo que se dice confiar, uno confía en pocas cosas. Qué se yo, quizá en el Kun Agüero, que sabes que nunca te va a dejar de devolver el dinero de la entrada, en la combinación Antonio López-Perea, defensas que te marean, y por supuesto, en un manojito de guitarristas de cuyos dedos no pueden salir, por lo visto, nada más que pequeñas obras de arte de tres minutitos y medio.

In Riffs We Trust me dicen los amigos de Guitar Calavera y tienen más razón que unos santos. El Riff es al rock lo que Vizcaíno al fútbol -y cuidado con meterse con el bueno de Juan en mi presencia-. El riff es el cemento armado como el mítico ocho o nueve rojiblanco, según la época, era el armador del mejor Atleti en lo últimos años. Soy amante de los riffs, proclamo, y en concreto de los riffs de AC/DC, añado. No los hay mejores aunque en la camiseta aparezcan otros grandes títulos imposibles de discutir.

Larga vida al Rock and Roll y a Tiramillas, donde me dejan enseñar camisetas rock and roll nenenennennnn sin problema alguno. Abro el debate de los guitarristas, invito a pasarse por la web de las calaveras de seis cuerdas, y recuerdo que como cantaba Amaral, sin Rock no soy nada… Era así, ¿no?

Salud y menottismo! Superen esto si pueden…

O esto otro… si se atreven, guiño, guiño

Anuncios

Una amiga y un enemigo

Y sí, este post está “patrocinado”, así entre comillas, por Estrella De Galicia, que tuvo a bien regalarme las cervezas con las que me recuperaría después de cada entrenamiento. Me dijeron que venían de lujo para el Barcelona-Atlético de Madrid pero ya sabía yo que ésas serían balas perdidas, así que después del entrenamiento de hoy ha caído de lujo.

Al lado de Estrella, el Forerunner que me dejó @RodrigoGPrada, genio de esto de las carreras, y que me lo recomendó para descubrir que mi ritmo de carrera continua está entre 4’20” y 4’30”, aprox. Algo que en sí mismo me alegra y me condena a terminar con el corazón en la garganta. Bueno, cayeron 10 kms en 47′ así que aguanten mis piernas, ché.

Mientras corría no paré de tararearme el estribillo del tema de más abajo. Eso sí, hasta que me paró un amable paisano para pedirme que le dijera a mi ‘padrino’ Roberto Gómez que no hable tanto en Futboleros. Lo veo difícil, la verdad. Home sweet home. Salud y menottismo para todos, señorías…