Balance de los dos primeros días como triatleta ¿?

Apuntarse a un triatlón, aunque sea para amateurs profundos como es mi caso, es una gran idea para una tarde de domingo. De las mejores. Resulta hasta apasionante ver cómo en el momento en que haces el pago de la inscripción ya te sientes uno de ellos. Lo malo empieza los lunes, como con las dietas. Es entonces cuando de verdad te tienes que poner los pantalones cortos y salir a correr o ponerte el bañador y empezar a tirar largos en la piscina como si no hubiera mañana. La bici, esa amiga de los glúteos, es aparte.

Resulta que tuve la feliz idea y pedí un entrenamiento personalizado a mi hermana, consumada ganadora de triatlones por las tierras de la huerta. El balance no puede ser peor: dos entrenamientos, ninguno completado al cien por cien. En el primero había que correr 60′, hacer cuatro rectas y completar con unos abdominales y lumbares. No sé si fue por falta de tiempo o consciencia pero me quedé en los 60′ de carrera. Bien! El segundo día había que nadar. Variado y mucho. Tanto que me dejé 900 metros por hacer en el camino. En los 1800 metros me quedé, esta vez sí, por falta de tiempo.

Hoy, no puede ser de otra forma, toca descansar para mañana estrenarme con la bicicleta. Ahí sí, nos vamos a echar unas risas. Ya os contaré…

Salud y menottismo para todos… para los triatletas también!!

Nota: este post está claramente influenciado por mis otros dos referentes en materia deportiva: @numeroquince y @ideasdebombero. Todo parecido con sus post es pretendido y buscado. Por algo son mis referentes.

El descanso del triatleta... more or less

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